Época precolombina y virreinal[editar]

Templo del Señor de Luren en Ica.
Dos importantes culturas pre inca se asentaron en la región, la
cultura Paracas (600 a. C. al 100 d. C.) y la
cultura Nazca(100-800 d. C.). De la primera quedan los mantos de fibras de algodón y lana, conservados en sus colores y textura por las condiciones climáticas y el suelo de la zona, así como los fardos funerarios con momias en cuclillas que muestran el avance en la técnica no solo de la momificación sino también de conocimientos de medicina y cirugía a través de la llamada trepanación. Estas momias fueron encontradas principalmente en
Cerro Colorado, en donde tallaron la roca en forma de copa invertida para acondicionar subterráneamente cada fardo. Según los últimos estudios, habría sido la cultura Paracas la que inició la construcción de geoglifos de enormes figuras antropomorfas y zoomorfas en las laderas de los cerros en
Palpa. Se distinguen porque sí pueden ser vistas desde las pampas aledañas, comparadas con las líneas de Nazca que solo pueden ser vistas desde el aire.
Lo más notable de la cultura Nazca son los geoglifos construidos en las pampas del mismo nombre, siendo los más conocidos el colibrí, la araña y el mono.
María Reiche, matemática alemana que le dedicó 50 años de su vida al estudio y preservación de las
líneas de Nazca, llegó a la conclusión que es un gigantesco calendario agrícola relacionado a los movimientos del sol, la luna y las constelaciones. A diferencia de las líneas de Palpa, en Nazca solo hay una figura antropomorfa, más conocida como "el astronauta" porque se ve un ser humano con una especie de escafandra, cuya silueta es muy parecida a los actuales astronautas.
En 1994, las líneas de Nazca fueron declaradas Patrimonio Cultural de la Humanidad por
UNESCO y constituyen uno de los principales atractivos turísticos de la región. La cultura Nazca también legó una red de acueductos que se utilizan hasta hoy en día y que permitieron el desarrollo de la agricultura del algodón nativo, la especie Gossypium perivianum.
Luego surge la cultura Chincha que se entiende por la región teniendo como centro político el valle de Chincha. Tuvo vigencia del 800 d. C. al 1.476 d.C., año en el que el Inca
Pachacutec expande el imperio y conforma el
Chinchaysuyo que abarcaba toda la región Ica hasta el valle del río Majes. Es una cultura de la que no se tienen muchas referencias en las crónicas españolas, aun cuando si se menciona que el Señor de Chincha era el único cargado en andas además del Inca, cuando coincidían en ceremonias. Las investigaciones señalan que fue un pueblo muy dedicado al comercio ya que intercambiaba mercancías entre la sierra y el litoral costero, siendo su ámbito de acción extendido aparentemente por todo el imperio incaico y tal vez más allá de este.
Los incas complementaron los acueductos ya existentes, siendo el más importante La Achirana del Inca que desvía parte de las aguas de río Ica y cuya construcción se atribuye, de acuerdo a la leyenda, al pedido de una hermosa joven de la región que cautivó a Pachacutec, quien accedió a la construcción del acueducto a pesar de no ser correspondido en sus sentimientos hacia la joven. El significado de Achirana es "lo que corre limpiamente hacia lo que es hermoso".
Los españoles llegaron a la región en 1533 en busca de un lugar para fundar la capital del Virreinato, creando la Villa de San Gallán en la zona donde está ubicada Pisco hoy en día. Como quiera que se decidió que la capital fuera en el valle del Rimac, esta región fue entregada a Nicolás de Ribera el Viejo, quien, en 1540 seria el primero en producir el aguardiente del mosto de uva en sus tierras de Tacarará (nombre anterior de Ica), con las cepas traídas de las Islas Canarias.
Fue en esta época que se desarrolló la uva tipo quebranta sobre la base de la uva negra europea, lo que le daría la singularidad al sabor del aguardiente. El mosto era almacenado en tinajas de barro, denominadas piskos, similares a las que se usaban en el incanato para fermentar la chicha, vocablo de donde también se supone derivó el nombre de pisco. Muy pronto comenzó a comercializarse por todo el Virreinato, el resto de América y Europa, siendo el puerto de Pisco el punto por donde partían la embarcaciones.
De ahí que el aguardiente adquiriera el nombre de Pisco, actual producto Bandera del Perú (2005) y cuya Denominación de Origen ha sido inscrita en la Organización Mundial de Propiedad Intelectual de la ONU (Certificado 865) en el año 2005.
La ciudad de Ica la fundó
Jerónimo Luis de Cabrera el 17 de junio de 1563, con el nombre de Villa de Valverde del Valle de Ica, que luego se denominó San Jerónimo de Ica. En 1568 arriba al Convento de San Francisco de Lima una donación de efigies religiosas, cuyas cajas habían sido arrojadas al mar durante una fuerte tormenta y que curiosamente habían permanecido alrededor de la embarcación, pudiendo ser salvadas. Pasados dos años y teniendo noticias de estos acontecimientos, el Padre Fray Francisco de Madrigal de Ica viaja a Lima y recibe algunas de las cajas de dicha donación, a pesar que estaban deterioradas, siendo trasladadas por mar del Callao a Pisco.

Paisaje en las proximidades de Ica.
El arriero que trasportaba las cajas hasta la Villa de Valverde, se dio con la sorpresa que una de las mulas había desaparecido mientras el dormía. Los vecinos del bosque de Hurin Ica (Ica Baja), encontraron a la mula y pretendieron llevarla a la ciudad. Para su sorpresa, fue imposible que la hicieran moverse del lugar, por lo que convocaron a las autoridades franciscanas para abris las cajas. En una de ellas encontraron al Cristo Crucificado e interpretaron que la imagen quería quedarse en ese lugar.
Por deformación del vocablo Hurin, se derivó el nombre actual de Señor de Luren, patrono de Ica que inspira tanta devoción entre los iqueños. La tradición también menciona las veces que la imagen ha sobrevivido milagrosamente a los intensos terremotos que han asolado la ciudad y la región en los últimos tres siglos y medio, lo mismo que en un incendio que originó el color oscuro de la imagen.
Actualmente la Iglesia está siendo demolida después de los estragos del terremoto del 2007, estando la imagen del Señor de Luren en perfectas conciones, no obstante el 64 por ciento de destrucción del templo.
Hacia 1595 se inicia la trata de esclavos africanos por los españoles que, para el sur del Perú, se comercializaban en Chincha, provincia en donde actualmente se encuentra más concentrada la cultura afroperuana. Esta población fue ocupada principalmente en la agricultura, tanto en los viñedos como posteriormente en los algodonales.
Los terremotos no son ajenos a la región. Durante el siglo XVII, dos de ellos destruyeron completamente la ciudad de Ica, obligando a sus pobladores a cambiar de lugar la ciudad varias veces hasta su emplazamiento actual.
En el siglo XVII el Perú se benefició coyunturalmente de la guerra de secesión norteamericana, exportando el algodón peruano a los mercados que quedaron desabastecidos. Luego tuvo que esperar hasta comienzos del siglo XX en que el auge del algodón peruano se posicionó gracias a las calidades Pima y Tanguis, esta última desarrollada por un agricultor del mismo nombre en Pisco, que le otorgó una mayor extensión a la fibra sin sacrificar la textura del algodón peruano, además de ser más resistente a las plagas.
En la gesta libertadora, la ciudad de Ica proclamó la independencia meses antes de la llegada del libertador San Martín en setiembre de 1820, quien desembarca en la Bahía de Paracas y establece su Cuartel General en Pisco. En julio de 1821 parte hacia Lima no sin antes haber decidido el diseño de la bandera nacional del Perú inspirado en las Parihuanas, aves típicas de Paracas.